jueves, 10 de marzo de 2016

Somos nuevos.

O tal vez no seamos nada. Porque por donde se mire en la vida sólo estamos. Jamás nos damos la oportunidad de ser, de sabernos completos, de querernos resueltos. Andamos tranquilos, llevando una monótona vida, como si eso fuera un escudo contra el fin.
El promedio de vida de una persona de clase media es hasta los 70, 80. Entonces, ¿llevar la vida que uno quiere, arriesgarse, o vivir simplemente respirando y siguiendo los cánones sociales y llegar seguro a los 70?
Todos sabemos la respuesta. Son pocos los que se arriesgan, incluso aquellos que no vivieron adecuadamente o alineados a la "vida normal" supieron cuál seria su fin. Porque al parecer hasta la vida de los "arriesgados" esta programada.
¿Qué seria de nosotros sin tanta programación? ¿Sin tanto orden? ¿Repudio? ¿Rechazo? ¿Soledad? ¿Sufrimiento? ¿Rendición? ¿Será que no somos seres para vivir por qué ni siquiera somos capaces de averiguarlo? ¿Se nos negaría la libertad de ser con tal de no arruinar toda un plano?
Definitivamente, si.  La sociedad nos tiene un plan, las coordenadas de nuestra vidas, porque nuestras familias nos susurran lo mejor para nosotros según lo que a ellos le falte, porque nuestros amigos quieren que seamos feliz mientras no lo superemos, porque vivimos buscando la respuesta en el otro y nos olvidamos de nosotros.
No les propongo arriesgarse y caer, sino tener la valentía de emprender vuelo. Porque hasta las caídas nos son programadas. Intentemos reconstruir todo, dejar que ese destino roto se disuelva y sólo quede ese paisaje que tenemos que dibujar día a día. Cerremos los ojos y guiémonos por nuestros impulsos. Corramos, corramos hacia aquel momento osado, aquella aventura sin frenos, y si queremos volver, que nos sea con la cabeza baja.
Arriesguémonos a ser nuevos.

sábado, 6 de febrero de 2016

Grietas.

Cuando veo grietas en la coraza, cuando finos resplandores me pegan contra la cara, veo que la penumbra no es mi única aliada. Hay momentos en mi vida en que puedo observarme objetivamente y darme cuenta que estoy siendo feliz, sin enredos o contraposiciones. Feliz, con las cinco letras y todas las emociones habidas y por haber.
¿A qué se deben esas grietas?
A que la luz de quienes se encuentran a mi alrededor es dulce e inocente, protectora pero tierna.
Aflojan las cadenas, aun cuando no derivan del todo la coraza.
Porque son cadenas las que no me dejan salir, las que no me permiten ver más allá. Y no me molesta, hay ciertas cosas que hay que hacer con ayuda y otras a golpes. Lo mío es lo segundo. Es la vida que elijo. No  es lo que me vino divinamente, sino la que me conforta el espíritu. Necesito caer, chocar y quebrarme para aprender. Para aprender cuales luces valen la pena tener cerca, cuales hay que apreciar antes que partan, y por qué dejar que mi luz también fluya por esas grietas es necesario.
Demasiadas emociones hacen que colapse, por eso me aíslo, me encierro. Experimentar tantas cosas juntas me provocan un ataque de pánico que roza la destrucción. Han intentado enseñarme, pero no con suficiente ahínco. No la persona correcta, trato de ser mi propia maestra, pero aún no tengo ese poder sobre mi.
Si pudiera controlar mi mente, obligarla a doblegarse y que siguiera las frías instrucciones para no pensar demasiado una situación mi vida seria otra, una mucho más sensorial. Mucho menos dolorosa, nostálgica, vacía. Una vida, al fin y al cabo. Sin embargo, sé que no puedo simplemente dar un salto vertiginoso hacia mis metas, que debo ir brinco por brinco, lograr pequeños triunfos para luego ganar la carrera.

-EleanorBellatorni.

martes, 2 de febrero de 2016

¿Qué pasó?

  No sé qué estoy haciendo, estoy perdido, andado por la inercia del bullicio cotidiano. ¿Qué quiero realmente? Ser feliz era una opción, pero dejo de serlo cuando me vi varada en medio de la vida. ¿Cómo es posible que se pueda seguir después de esto? Entiendo, todos pasamos por un momento en que no sabes quiénes somos, lo llaman adolescencia, pero me temo que estoy un escalón por encima: no creo que la elección que hice sea la correcta. Me duele, si. Porque en el fondo sé que no va a salir bien.

-EleanorBellatorni

Una Corazón Coraza.

           Auto determinarse una "Corazón coraza" no es fácil. Es decir, tenes que pasar por un montón de papeleo emocional que altera a todo el mundo. ¿Cómo es que uno puede auto determinarse inútil para las relaciones sociales? Bueno, cuando esta solo lamentándose un momento y luego lamentándose en compañía. Lamentablemente esa es mi situación. Aborrezco estar sola pero no tanto como estar rodeada durante un tiempo excesivo y consecutivo de personas.
Tengo un montón de barreras nada sencillas de correr. Muy pocas personas lo han logrado y otras simplemente han fallecido en el intento. No quiero caer en la excentricidad. No soy nada del otro mundo, hay miles de personas en mi situación o peor, esto no me hace "especial". Pero he caído en la inutilidad de proclamarme una Corazón coraza y creo que es un principio.
Tal vez Blogger este olvidado, como yo, y por eso quiero que sea el primer lugar que me vea dictar mi veredicto.

-EleanorBellatorni.